28.6.05
Recuerdos gastronómicos
Cuas... más de un mes sin un triste post en este humilde no-diario...
Como escribir cuando estoy triste por algo sólo resulta en amargura destilando por el USB, me ausenté un tiempo. En realidad no es que esté muy contenta hoy, pero capaz que si dejo de escribir me cancelan el asunto este y oigame... no.
Hoy cambié de peinado y el comentario más agradable que recibí al respecto fué: "Te ves chistosa". De ahí en fuera todo varió desde "¿qué te pasó hoy?" hasta "¿por qué no te peinaste?". ¿Por qué todos nos sorprendemos tanto cuando alguien cambia algo de su imagen?
Desde la semana pasada le estuve moviendo librerías y programas de aquí para allá a mi máquina del trabajo y ayer pasó lo inevitable con estas situaciones: ya no jaló, así que entre ayer y hoy me pasé reinstalando Debian, lo que terminé apenas hoy en la mañana. Espero que dure al menos dos días sin colapsar de nuevo :P aunque claro, si sucede, no será su culpa. Las máquinas nunca tienen la culpa.
Ahora que menciono que las máquinas no tienen la culpa, me acordé de la relación que tenían Beast y Satsuki en "X". Lo que no recuerdo es quién la mató a ella.
Y bien, en realidad lo que quiero escribir es una anécdota que recordé cuando comía con LV y TF. TF traía hamburguesa, pero olvido la catsup. Yo comenté que a mi no me gusta ponerle catsup a nada. Que lo que sí me gusta es ponerle mucha mucha mucha mostaza a las papas a la francesa. Y la mostaza fué el disparador del recuerdo.
La última vez que estuve en Alemania (o segunda vez, como quiera verse), el día antes de regresar a México fuí a un centro comercial a comprarme unas botas muy chidas que había visto el día anterior. Ya era un poco tarde, como las 7:30 de la noche (el centro comercial era de esos raros allá, en los que las tiendas cierran a las 8:00) y me dió hambre. SL me había dicho que no dejara de probar el Leberkësse, pero que lo pidiera sin mostaza porque es muy fuerte. Vaya, pues pasé por un lugar de comida y decía "Leberkëse - 1 euro". Como me encanta aprovechar las ofertas, pues que llego y pido uno, acompañado de Coca-cola. Aquí cabe aclarar que mi alemán no da para más que para decir "Ich spreche nicht Deutsch" oder "Ich bin A..". Cuando me estaba preparando la señora el Leberkësse, me preguntó algo, que por supuesto no entendí, pero como me encanta la aventura y disfrutar lo que la vida me depara, le contesté: "Ja!". No recuerdo haberlo dicho con mucho entusiasmo, pero la Doña se esmeró y le puso harta cantidad de mostaza...
Tomé el Leberkësse y me dije "Total, no puede ser tan fuerte..." y me fuí al hotel. Llegando, saqué mi apetitosa cena, y con singular alegría procedí a darle mate. Me encantó. La mostaza era deliciosa y me sorprendió que SL me advirtiera al respecto, ya que tanto ella como yo gustamos de los sabores fuertes en la comida. Terminé de alistar mi maleta y me dormí, ya que tenía que despertar muy temprano al día siguiente.
Peeeeeeeero... anda tú que en mitad de la noche, mi estómago me despierta protestando de una manera muy indecente. De ahí no pasó... hasta que me levanté a las 6:00 am. Tuve que correr al baño porque "algo" pugnaba por salir, e iba a hacerlo, estuviera yo lista o no. Me bañé, salí corriendo a la estación de trenes con mi maleta enooorme, y una vez me hube instalado en mi asiento, el estómago comenzó una feroz lucha consigo mismo... tanto que tuve que buscar un lugar al lado del baño, y la mitad del viaje (que duró como 3 hrs) la pasé dentro del "cuarto de descanso". Todo el viaje me fuí acordando del Leberkësse con mostaza y lo maldije hasta que me quedé sin fuerzas, dado el torrente interminable que salía de mi interior.
Yo creo que ha sido el viaje más incómodo de mi vida :( suerte que iba en tren con baño, y no en auto con un conductor que no quisiera detenerse :D
Well, "Rainy days and mondays make me cry". Pero al menos esta tarde me reiré un rato más recordando el episodo del "tren con propulsión a chorro". Aunque la propulsión no la tenía el tren.
Como escribir cuando estoy triste por algo sólo resulta en amargura destilando por el USB, me ausenté un tiempo. En realidad no es que esté muy contenta hoy, pero capaz que si dejo de escribir me cancelan el asunto este y oigame... no.
Hoy cambié de peinado y el comentario más agradable que recibí al respecto fué: "Te ves chistosa". De ahí en fuera todo varió desde "¿qué te pasó hoy?" hasta "¿por qué no te peinaste?". ¿Por qué todos nos sorprendemos tanto cuando alguien cambia algo de su imagen?
Desde la semana pasada le estuve moviendo librerías y programas de aquí para allá a mi máquina del trabajo y ayer pasó lo inevitable con estas situaciones: ya no jaló, así que entre ayer y hoy me pasé reinstalando Debian, lo que terminé apenas hoy en la mañana. Espero que dure al menos dos días sin colapsar de nuevo :P aunque claro, si sucede, no será su culpa. Las máquinas nunca tienen la culpa.
Ahora que menciono que las máquinas no tienen la culpa, me acordé de la relación que tenían Beast y Satsuki en "X". Lo que no recuerdo es quién la mató a ella.
Y bien, en realidad lo que quiero escribir es una anécdota que recordé cuando comía con LV y TF. TF traía hamburguesa, pero olvido la catsup. Yo comenté que a mi no me gusta ponerle catsup a nada. Que lo que sí me gusta es ponerle mucha mucha mucha mostaza a las papas a la francesa. Y la mostaza fué el disparador del recuerdo.
La última vez que estuve en Alemania (o segunda vez, como quiera verse), el día antes de regresar a México fuí a un centro comercial a comprarme unas botas muy chidas que había visto el día anterior. Ya era un poco tarde, como las 7:30 de la noche (el centro comercial era de esos raros allá, en los que las tiendas cierran a las 8:00) y me dió hambre. SL me había dicho que no dejara de probar el Leberkësse, pero que lo pidiera sin mostaza porque es muy fuerte. Vaya, pues pasé por un lugar de comida y decía "Leberkëse - 1 euro". Como me encanta aprovechar las ofertas, pues que llego y pido uno, acompañado de Coca-cola. Aquí cabe aclarar que mi alemán no da para más que para decir "Ich spreche nicht Deutsch" oder "Ich bin A..". Cuando me estaba preparando la señora el Leberkësse, me preguntó algo, que por supuesto no entendí, pero como me encanta la aventura y disfrutar lo que la vida me depara, le contesté: "Ja!". No recuerdo haberlo dicho con mucho entusiasmo, pero la Doña se esmeró y le puso harta cantidad de mostaza...
Tomé el Leberkësse y me dije "Total, no puede ser tan fuerte..." y me fuí al hotel. Llegando, saqué mi apetitosa cena, y con singular alegría procedí a darle mate. Me encantó. La mostaza era deliciosa y me sorprendió que SL me advirtiera al respecto, ya que tanto ella como yo gustamos de los sabores fuertes en la comida. Terminé de alistar mi maleta y me dormí, ya que tenía que despertar muy temprano al día siguiente.
Peeeeeeeero... anda tú que en mitad de la noche, mi estómago me despierta protestando de una manera muy indecente. De ahí no pasó... hasta que me levanté a las 6:00 am. Tuve que correr al baño porque "algo" pugnaba por salir, e iba a hacerlo, estuviera yo lista o no. Me bañé, salí corriendo a la estación de trenes con mi maleta enooorme, y una vez me hube instalado en mi asiento, el estómago comenzó una feroz lucha consigo mismo... tanto que tuve que buscar un lugar al lado del baño, y la mitad del viaje (que duró como 3 hrs) la pasé dentro del "cuarto de descanso". Todo el viaje me fuí acordando del Leberkësse con mostaza y lo maldije hasta que me quedé sin fuerzas, dado el torrente interminable que salía de mi interior.
Yo creo que ha sido el viaje más incómodo de mi vida :( suerte que iba en tren con baño, y no en auto con un conductor que no quisiera detenerse :D
Well, "Rainy days and mondays make me cry". Pero al menos esta tarde me reiré un rato más recordando el episodo del "tren con propulsión a chorro". Aunque la propulsión no la tenía el tren.