26.7.05

 

Bajo la lluvia

Hoy fué día de salir en bicicleta. Cuando iba de camino a casa de mis papás (yo no tengo espacio para guardar la bici, así que la dejo con mis venerables padres), comenzó a llover. Llamé para preguntar si aún así mi papá saldría (cuando voy a andar en bici, es con él) y me dijo que por ahí no estaba lloviendo, así que sí. Llegamos a su casa (M se ha unido a nuestros paseos ciclistas) y después de tomar las bicis nos dirigimos al punto de reunión. Cuando estábamos a medio camino, comenzó a llover leve, pero cuando nos subimos a las bicis ya mojaba un poco más el agüita.

Pues anda que ahí van mi hermano, un amigo de mi hermano, mi papá, M y A (es decir, yo) pedaleando bajo la suave lluvia. Nada que no pudiéramos manejar: tranquilos, esquivando hoyos en el camino. Ni siquiera llegamos a la mitad del recorrido normal: después de la primer subida decidimos regresar porque el agua arreciaba. La ropa ya estaba completamente mojada, y los traseros enlodados en todo lo visible. Pero fué chidísimo ir dando pedalazo tras pedalazo, con el agua azotando el rostro y recorriendo el cuerpo hasta llegar al suelo.

Uno no busca mojarse con la lluvia, lo que hace que se olvide lo maravilloso que es sentir el agua correr. Entonces, cuando el destino te lleva a protagonizar un episodio de encuentro con la naturaleza, lo mejor es recordar los años pasados en que fuimos realmente felices y la lluvia no molestaba. Es ahí cuando una sonrisa modifica la mueca de tedio que usamos como cara y nos ilumina el corazón.

Hoy me sentí realmente bien. Debería buscar la lluvia más seguido. Aunque esté llena de tanta cochinada ya :P al final, lo que queda son los recuerdos, vale la pena revivirlos de vez en cuando.

"Sólo por hoy, no te preocupes"
Primer principio del Reiki

19.7.05

 

Historias de esquimales

Dado que mi vida se ha tornado depresivamente aburrida (para mi, esto es bueno ahora, después de tanta zozobra emocional con mis "amigos"), he decidido "publicar" (claro, entre comillas... ya que ¿cuánto publico tengo?) mis opiniones sobre los libros que leo.

Terminé el fin de semana "El país de las sombras largas" ("Top of the world" es su título original) de Hans Ruesch. Este libro nos platica la vida de una familia esquimal del norte: cómo cazan, cómo viven, cómo se reproducen. Cuando comencé a leer me pareció "pesado" dadas las narraciones de la forma en que se alimentan: de repente me parecía crudo imaginarme a un hombre dándole una mordida al hígado recién salido del cuerpo de un oso.

Los usos y costumbres descritos al respecto de los esquimales chocan por completo con lo que uno podría considerar "civilizado" y "moral". Sin embargo, hay una parte en la que los esquimales van en busca del "hombre blanco" y ahí es el comienzo de la infelicidad de la familia que tan bién se la pasaba antes de que la semilla de la curiosidad hacia los hombres blancos quedara sembrada en el pecho de Ernenek (el padre de la familia).

Echándole una pensada, la forma en que ellos se desenvolvían en su medio y el cómo tomaban la vida me parece lo más cercano a la felicidad simple que todos deberíamos buscar. Maldito sea el afán de complicarlo todo.

Una de las cosas que me llamó muchísimo la atención fué la forma de hablar de los esquimales: en tercera persona. Así, cuando leía "alguien tiene que hacerte una pregunta" o "una mujer no puede dormir" al principio me descontrolaba, hasta que recordaba que se referían a ellos mismos cuando hablaban como de alguien más.

El libro no es mío: un amigo del trabajo lo pidió prestado para prestármelo. Le agradezco a RB todas las molestias que se tomó para que llegara a mis manos. Está muy padre y lo recomiendo ampliamente.

17.7.05

 

Mala leche...

Hoy tuve que venir al trabajo a las 4:00 am. Pasé por dos de mis compañeros, ya que la última vez que vine al trabajo a una hora semejante pegué con el retrovisor derecho en un poste, así que esta vez me previne pensando "al menos no me estamparé por ahí sola".

Anoche, muy cuerda yo, me dispuse a dormir temprano a sabiendas de que había que madrugar. Pues justo anoche a un maldito vecino (por la parte de atrás de mi casa) le dió por hacer una fiesta y el cabrón tuvo música guarra a todo lo que le daba su estereo naco. Mi marido llamó no sé cuántas veces a la patrulla y los polis brillaron por su ausencia. A eso de la 1:30 comenzó a llover y trasladaron la fiesta adentro de la casa, y al menos la música ya no se escuchaba si cerrábamos la puerta del baño. Pero anda tú que el despertador estaba programado a las 2 am, así que de dormir, pues nada.

Llegamos a la planta, hicimos lo que teníamos qué hacer y regresamos a casa. Esperé media hora más a que R se despertara y nos fuimos al mercado. Desayuné muy bien (gracias por preocuparse) y al regresar a casita guardé todo en el refri y me dormí. Pero había tanta luz (después de toda la lluvia en la madrugada brilló un sol de envidia) que tampoco pude dormir muy bien. Comí y tuve que regresar a la planta. Y aquí estoy: con sueño, con ganas de un café y dolor en las pantorrillas. Habráse visto. Creo que me estoy excediendo con el ejercicio. En la salida en bicicleta del martes me quisieron dar calambres :(

Ya están los demás compañeros aquí. Yo creo que hacemos una minijunta para despedirnos y... hasta mañana.

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