26.6.06
Escuchar a Serrat
Tampoco estoy segura de que mi percepción sea la correcta. Al parecer, a nadie sorprendió tu mutación, sólo a mi. Lo que sí sé, es que ese al que quería se fue. Tardó un tiempo, pero se al final, se marchó.
Y... si serán curiosos mis procesos de pensamiento. Hace unos días escuchaba a Serrat, cantando un poema de Neruda. Y mi mente brincó a ti. Para disfrutar a Serrat se necesita una mente traquila, un ánimo soñador, cierta "paz interior". ¿Todavía eres capaz de escuchar sus canciones, y sentir lo que antes sentías? - Tantas cosas por ahí, y ve lo que me preocupa.
25.6.06
Bluetterfly
¿La mariposa alcanza su meta, o simplemente se mantiene constante, esperando que el destino la alcance a ella? Habría que preguntar a los que saben.
El puerto final siempre está ahí. Quiera ella o no, a esa última parada llegará. Lo mejor que puede hacer entonces, es aprovechar el transcurso del viaje.
12.6.06
Remedio para acallar el diálogo interno
Ingredientes:
* En primera, y sin lugar a dudas, se necesita un diálogo interno a ser callado. La necesidad de acallarlo puede variar desde que éste se comporta de forma por demás necia, hasta el hecho de que no es posible conciliar el sueño por su causa.
* Un libro. De preferencia sobre algún tema escabroso o difícil de comprender, pero que llame la atención del acallador, ya que de lo contrario, los ojos sólo pasarán sobre las letras sin lograr desoír al molesto diálogo. Puede tomarse algo sobre filosofía (por ejemplo, "Genealogía de la moral" ), o si se es un romántico insufrible, alguna novela rosa tambien servirá.
* Concentración y ánimo de llevar a cabo la tarea.
Preparación:
Esta parte es sencilla. Tome el libro y ábralo en la página correspondiente (si apenas comienza el libro, por lo regular es la primera). Pose sus ojos en la primera letra, añádale la segunda, al resultado aúnele la tercera y así sucesivamente, evocando las sentencias que el escritor tuvo a bien crear. La concentración y el ánimo ayudarán a que se introduzca por completo en los pensamientos del autor, escuchando lo que él (o ella, que tambien las mujeres escriben cosas muy buenas) pretendía expresar, y dejando de lado esa voz insidiosa dentro de la cabeza.
7.6.06
Visiones oníricas
4.6.06
"Al sur de la frontera, al oeste del Sol"
No puedo mas que decir que me enamore de este libro. Lo compre un viernes de "inesperada libertad" y practicamente lo termine ese fin de semana. A continuacion cito la resen~a de la contraportada:
"Hajime, el narrador, nacio 'la primera semana del primer mes del primer an~o de la segunda mitad del siglo XX', una fecha singular, como su nombre: 'Principio' en japones. Sin embargo, le marco mucho mas el hecho de ser hijo unico, porque en las demas familias, si no eran dos hermanos, eran tres; si no eran tres, eran dos. De ahi que su mejor amiga de la infancia fuera otra hija unica, Shimamoto, con la que compartio secretos y aficiones hasta que, tras la escuela primaria, perdieron el contacto. Muchos an~os despues, Hajime, que vive una existencia relativamente feliz -se ha casado, es padre de dos nin~as y es duen~o de un club de jazz-, se reencuentra con Shimamoto. La atraccion renace. Y Hajime, obsesionado, parece dispuesto a dejarlo todo por ella... Con inquietante sutileza, Murakami destila en esta trama clasica -un amor perdido y recobrado, la consumacion de una promesa de plenitud- la indefinible sensacion de desajuste con el mundo que acucia al hombre contemporaneo."
En muchos momentos me senti identificada con Hajime. La forma como veia las cosas de nin~o, los conflictos por los que llego a atravesar, el sentir que "otro" despertaba dentro. Experiencias que, por alguna extran~a razon, creia unicas y exclusivas de mi persona. El paso por su infancia fue tan divertido y ligero que me hizo reir varias veces, y an~orar la mia algunas otras. Creo que no me habia divertido tanto con un libro, desde "Las batallas en el desierto" de Jose Emilio Pacheco.
Tiene frases llenas de poesia (como "Contemple distraidamente como sus dedos reseguian despacio la trama a cuadros de la falda. Habia algo misterioso en ese gesto. Como si de las yemas de los dedos le brotaran unos finos hilos transparentes que fueran tejiendo un tiempo nuevo") y de profundo reconocimiento ("Pero, an~os despues, al volver la vista atras, supe que solo habia aprendido una cosa importante. La conciencia de que, al fin y al cabo, el ser humano que yo era podia hacer el mal") que no dejaron de conmoverme.
Todavia sigo pensando en el final. No termino de comprenderlo. Pero definitivamente, es un libro hermoso.