29.4.05

 

Remember who you are...

Ayer en la noche fuimos R y yo a cenar con mis papás (en realidad, fuí a usar su lavadora, ya que mi situación económica me impide comprar una), y estábamos mamá, papá, hermana, R y yo viendo la televisión y cenando. Entre pláticas de la ida a mi hermana a un concierto, reclamos porque no se pone a trabajar, comentarios de mi madre sobre lo que podría mejorar mi hermana y varios etcéteras, salió una chica en la tele, que no era nada agraciada. Bueno, fea fea no era, pero distaba mucho de ser bonita. Estaba la chica en el centro de la pantalla, y mi papá dejó escapar un comentario burlón a su respecto. Todos los presentes soltamos la carcajada. Mientras los ecos de las risas se dejaban escuchar, caí en cuenta de que es el tipo de comentario que yo haría. Quizá con otras palabras, pero hubiera dicho lo mismo... si hubiera estado prestando atención a la tele y no escuchando la "conversación" que se desarrollaba a mi alrededor.

Después de las risas, mi hermana espetó otro comentario al respecto de la chica (en el mismo tono que el de mi padre), y dentro de mi cabecita surgió una voz que decía: "Espanto! eso suena completamente a... mi".

Y totalmente sorprendida, comencé a escuchar comentarios que bien pudieron haber salido de mi boca, pero que provenían de los miembros de mi familia. Y entonces pensé: "Carajo, que de plano soy así porque lo aprendí?" Estaba anonadada porque por primera vez hice conciencia de que mis comentarios causticos, burlones y hasta crueles salen de mi por acto reflejo. Muchas veces no es que pretenda herir (o chingar, en palabras más vulgares) a alguien, simplemente las cosas me salen así, naturalitas y sin pensarlas mucho. Claro que esa no es disculpa para las cosas que digo (ni pretendía que lo fuera), y sé que debería pensar lo que digo antes de soltarlo (me evitaría algunos problemas).

En fin, el punto es... que soy una joyita.

24.4.05

 

Eso de ser mujer

Fuí invitada a una fiesta infantil, a la cual asistí la tarde de ayer. No quiero pensar mucho en el motivo de la invitación, pero todo parece indicar que los que se dicen "mis amigos" están ansioso porque me convierta en mamá, y tratan por todos los medios de convencerme de que la maternidad es lo mejor que puede haber en este mundo.

Bien, pues el cumpleaños era de V, la hija de M. Cuando la ví, lucía hermosa: tenía puesto un disfraz de Blancanieves y se la veía radiante. Ella estaba feliz y eso me dió mucho gusto, ya que si hay algo lindo en este mundo, eso es ver feliz a un chiquillo. Vale, pues estaba yo sentada en la mesa (rompiendo con las parejas, ya que iba sola) cuando de repente vi a V trepando por una escalera de cuerda. O intentando trepar, más bien. Con una mano sujetaba el vestido de Blancanieves y con la otra se asía a la escalera. Sin embargo, la tarea no era muy fácil de llevar a cabo, ya que al momento de subir otro "peldaño", había que usar la mano ocupada en sostener la cola del vestido, y si soltaba éste, se enredaba en los pies. Después de varios intentos, mucho esfuerzo y varios asomos de su ropa interior, lo logró.

Mientras la veía trepar, me puse a pensar en el difícil arte de ser mujer. "A qué corta edad está aprendiendo lo que eso significa", pensé. Una siempre debe ser bella, con una sonrisa enorme (que muestre unos dientes impecables, claro está) y lucir de la mejor manera, no importando que la actividad de maquillarse ocasione que una deba levantarse de menos media hora antes de lo que haría cualquier hombre, o que los zapatos de tacón le destrocen a una los pies.

Lo peor de todo eso, es la dureza con que se nos juzga. Si lo hacemos y nos pasamos un poco, por eso, y si no lo hacemos, peor. Y no nada más el sexo contrario, sino entre nosotras mismas. Alguien por ahí dijo que una mujer no se viste y se arregla para los hombres, sino para las otras mujeres. He pensado varias veces en eso y ... es cierto. Creo que nos afectan más las apreciaciones de nuestras congéneres que las de los hombres. Qué cosa tan triste, porque por más rudas y malas que pretendamos ser, las críticas nos afectan en mayor o menor medida.

Recuerdo una vez que un hombre me dijo "es que tú eres almost a boy". Me sentí tan ofendida, que al día siguiente me presenté en el trabajo con minifalda y zapatos de tacón alto. Sin embargo, ese día fué que descubrí el poder de una falda.

... vaya, que ser mujer es maravilloso... pero cómo cuesta.

18.4.05

 

¿Quién me puso este sombrero de idiota?

Mirar la tv.
Comer papas fritas.
Vestir a la última moda.
Navegar a la más alta
velocidadpor internet.
Manejar un carro del año.
Ir de vacaciones a Cancún.

Adorablemente maldito
mundo capitalista
a cuyo ritmo marchamos
los ilusos títeres humanos.

¿Quién me puso este
sombrero de idiota?

Vaya, si es el que compré ayer
en la "venta nocturna".

14.4.05

 

Desesperación

Quiero gritar, patear, tirarme en el piso y revolcarme cual chiquillo berrinchudo. Me duelen los ojos, tengo sed, tengo sueño y por alguna extraña razón, no tengo hambre. Quiero un pastel, quiero crepas, quiero churros con chocolate (creo que la visita programada para mañana se cancelará), quiero helado, quiero sexo, quiero terminar el libro que estoy leyendo, quiero un abrazo, quiero un beso y quiero una sonrisa.

Todo lo que quiero justo ahora, no lo tengo.

Vaya, pero me dió un ataque de hambre repentino. Me voy. Por fin.

 

¿Y la magia?

Se me ha perdido. No la encuentro por ningún lado. Quiero despegar y volar muy alto. Quiero sacar la presión que está aquí adentro. Quiero gritar y quedar laxa después del esfuerzo, pero con una sonrisa.

¿Por qué me siento tan reprimida?

:(

3.4.05

 

Contaminada por el sueño americano

Describí ya el inicio del viaje en el post anterior. Ahora va lo interesante.

Cuando iba camino a la casa de HG, veía que el rumbo por el que vive es muy bonito: típico suburbio americano que se ve en las pelis (me recordó al vecindario donde vivía Kevin Arnold -Los años maravillosos-). Y cuando ví su casa... casi me voy para atrás. Una casa hermosa, grande, con un patio trasero en el que cabe 1.5 veces la casa que acabo de adquirir (y de la que estoy tan orgullosa, que además nos está costando uno y la mitad del otro pagar).

Entonces, después de la paseada que me dieron y de la cena opípara que disfruté, cuando me encontraba en el hotel me puse a pensar que el estilo de vida que estoy buscando difícilmente lo voy a conseguir en México (aquí cabe referir al post pasado titulado "necesidades reales"). La esposa de HG no trabaja, así que con un sueldo vive toda su familia, además de pagar semejante casota y tener dos autos. Sin hablar ya de lo civilizados que resultaron por aquellos rumbos para manejar, y de que las calles se ven limpias.

¡Oh, espanto! mi perdición ha llegado. Desde ese día mi mente no tiene sosiego pensando en la posiblidad de buscar "otros horizontes". Aunque el intentarlo traiga una montaña de tareas a realizar antes de comenzar a mover hilos por aquí y por allá. El punto aquí es: ¿hasta que punto estaré dispuesta? ¿Me decidiré a llevar a cabo todos mis puntos pendientes para tirar el anzuelo y ver qué pica?

Yo pensé que la ilusión de "barrer dólares" sólo atacaba a las personas de un nivel económico más bajo. Yo pensé que estaba bien sentada en mi realidad y que cosas de ese tipo no me afectaban. Qué ingenua. Ya veo que no.

1.4.05

 

Regresando. Reseña de viaje.

Lo malo de empezar con una cosa de estas (blog) es que después tu público te aclama.

El último registro es del 2 de marzo. Hoy es primero de abril, y en un mes pasan harta cantidad de cosas. Sin embargo, la más reciente es mi viaje a los States y será el tema de este día.

Después de muchos años, renuencia y reniegos viajé por primera vez a los Estados Unidos. Claro está, en viaje de trabajo, ya que de vacaciones preferiría ir a Europa. Aunque de cualquier manera no tendría para pagar el viaje, pero ese es otro tema deprimente.

Pasando el trago amargo de mi cita para la visa, me cayó la preocupación inmensa de "qué carajos voy a hacer allá cuando llegue?", máxime que me enteré que tendría un auto esperándome para conducir desde el aeropuerto hasta la fabulosa ciudad destino (aquí cabe aclarar que me aterroriza manejar en cualquier sitio que no sea mi agresiva y contaminada Guadalajara), aunado al hecho de que estaba haciendo un montón de frío y que el pronóstico del tiempo auguraba nevadas. Entonces imagina: yo, solita conmigo misma, cansada hasta las cachas del maldito vuelo de no se cuántas horas, con el nudo en la panza característico de todos los viajes, tener que llegar a manejar un auto por 40 min (según yahoo) con hielo en la carretera!!! Oh, visión apocalíptica y ligada a la fatalidad!

Qué hice? pues le conté mis penas a S. No el S de posts anteriores. A mi amiga S.. ok, dejémoslo en SL (esto de mantener el anonimato de mis cuates se complica).

Vale, le conté a SL y me dijo "y no vas a ver a HG?" a lo que estupefacta contesté: "HG está ahí?". Rápida y prontamente busqué en mis correos viejos la dirección-e de HG y le envié uno anunciándole mi próxima visita. Después de unos minutos (no recuerdo cuántos, pero no fueron muchos) recibí respuesta con su número de teléfono y le llamé. 1.5 hrs después, contaba yo con mapas e instrucciones para llegar a su casa, con la reconfortante visión de una cena con su familia. Eso ya me hacía sentir mejor: no llegaría a la aventura totalmente.

El domingo antes de partir, recibí una llamada de un número privado en mi celular: era HG diciéndome que su mujer se había compadecido de mi y lo había obligado a ir por mi al aeropuerto, con lo que respiré más tranquila todavía.

A estas alturas, yo ya tenía gripa. El lunes temprano me fuí al aeropuerto (bueno, me llevo R) y tomé un avión que me llevó a Texas, esperé unas horas y tomé otro que me dejó en Detroit.

(La verdad es que ya me enfadé de contar el viaje, y más
que en realidad no era esto lo que quería platicar, pero
en fin... lo voy a resumir)

Llegué y HG no estaba, después de un rato llamé a su casa, y en ese momento en que yo me encontraba con el auricular en mi mano y pidiendo ayuda a M (la mujer de HG) llegó él y nos fuimos al estacionamiento. Estuvimos buscando su carro un rato porque no se acordaba dónde lo había dejado y después fuimos a recoger el auto rentado. En el camino a su casa íbamos platicando por radio, hasta que arrivamos y me quedé sorprendida con la casa que tiene y el lugar donde vive. Y de ahí nace la cadena de pensamiento a la que quería llegar, pero que relataré en le siguiente post, ya que por hoy han sido demasiadas letras y ya es hora de irme porque tengo cita con el médico :( estoy malita.

This page is powered by Blogger. Isn't yours?