1.4.05

 

Regresando. Reseña de viaje.

Lo malo de empezar con una cosa de estas (blog) es que después tu público te aclama.

El último registro es del 2 de marzo. Hoy es primero de abril, y en un mes pasan harta cantidad de cosas. Sin embargo, la más reciente es mi viaje a los States y será el tema de este día.

Después de muchos años, renuencia y reniegos viajé por primera vez a los Estados Unidos. Claro está, en viaje de trabajo, ya que de vacaciones preferiría ir a Europa. Aunque de cualquier manera no tendría para pagar el viaje, pero ese es otro tema deprimente.

Pasando el trago amargo de mi cita para la visa, me cayó la preocupación inmensa de "qué carajos voy a hacer allá cuando llegue?", máxime que me enteré que tendría un auto esperándome para conducir desde el aeropuerto hasta la fabulosa ciudad destino (aquí cabe aclarar que me aterroriza manejar en cualquier sitio que no sea mi agresiva y contaminada Guadalajara), aunado al hecho de que estaba haciendo un montón de frío y que el pronóstico del tiempo auguraba nevadas. Entonces imagina: yo, solita conmigo misma, cansada hasta las cachas del maldito vuelo de no se cuántas horas, con el nudo en la panza característico de todos los viajes, tener que llegar a manejar un auto por 40 min (según yahoo) con hielo en la carretera!!! Oh, visión apocalíptica y ligada a la fatalidad!

Qué hice? pues le conté mis penas a S. No el S de posts anteriores. A mi amiga S.. ok, dejémoslo en SL (esto de mantener el anonimato de mis cuates se complica).

Vale, le conté a SL y me dijo "y no vas a ver a HG?" a lo que estupefacta contesté: "HG está ahí?". Rápida y prontamente busqué en mis correos viejos la dirección-e de HG y le envié uno anunciándole mi próxima visita. Después de unos minutos (no recuerdo cuántos, pero no fueron muchos) recibí respuesta con su número de teléfono y le llamé. 1.5 hrs después, contaba yo con mapas e instrucciones para llegar a su casa, con la reconfortante visión de una cena con su familia. Eso ya me hacía sentir mejor: no llegaría a la aventura totalmente.

El domingo antes de partir, recibí una llamada de un número privado en mi celular: era HG diciéndome que su mujer se había compadecido de mi y lo había obligado a ir por mi al aeropuerto, con lo que respiré más tranquila todavía.

A estas alturas, yo ya tenía gripa. El lunes temprano me fuí al aeropuerto (bueno, me llevo R) y tomé un avión que me llevó a Texas, esperé unas horas y tomé otro que me dejó en Detroit.

(La verdad es que ya me enfadé de contar el viaje, y más
que en realidad no era esto lo que quería platicar, pero
en fin... lo voy a resumir)

Llegué y HG no estaba, después de un rato llamé a su casa, y en ese momento en que yo me encontraba con el auricular en mi mano y pidiendo ayuda a M (la mujer de HG) llegó él y nos fuimos al estacionamiento. Estuvimos buscando su carro un rato porque no se acordaba dónde lo había dejado y después fuimos a recoger el auto rentado. En el camino a su casa íbamos platicando por radio, hasta que arrivamos y me quedé sorprendida con la casa que tiene y el lugar donde vive. Y de ahí nace la cadena de pensamiento a la que quería llegar, pero que relataré en le siguiente post, ya que por hoy han sido demasiadas letras y ya es hora de irme porque tengo cita con el médico :( estoy malita.

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