18.10.06

 

Si...

Si mi voz corriera y te alcanzara,
si pudiera acercarte con el lazo de tu nombre,
hablaría, ¡Gritaría mil veces!
o susurraría en los lagos de las largas noches.

Si esta imagen honda con la que te evoco
de tanto pensarse se hiciera carne
no habría más -ni razón, ni deseo, ni enojo-
que pudiera de mi mente -toda tuya- apartarte.

Si estas manos temblorosas -muertas-
lograran a mi cuerpo asirte
no cejaría en mis trazos tristes
de tu figura que en la penumbra nace.

Si mis palabras -huecas palabras sin tu sonrisa-
de alguna manera cuantificaran lo que mi corazón guarda,
esta pluma -marchita pluma-
no dejaría de dibujarlas.

17.10.06

 

Deducción


Por qué será
que estando
en la calidez de mi cama
extraño terriblemente
la suavidad de sus brazos?


Será acaso
porque que su cuerpo
me transporta a parajes
inusitados,
alcanzados solo a través
de la magia de sus manos?


Quizá se deba
a que su boca
emite fugaces palabras
que provocan
el divagar de mi mente
por dimensiones lejanas.


Pero no;
lo que provoca esta añoranza
sentida, vivida y degustada,
es el enorme deseo de tenerlo con el cuerpo,
así como lo tengo en el alma.





11.10.06

 

Mirando la Luna

Después de tus manos no queda nada.
Después de tu boca no hay más allá.
Después de ti ya no hay siguiente.
Miro la luna que sonríe al pasar.

La nada interior que no se extraña;
el abstracto "más allá" conceptual;
el siguiente imperfecto que no existe.
Miro la luna y sonrío al pasar.

Miro a la luna sonreir y sonrío,
mis pensamientos dejo vagar
para al final recorrer el ciclo:
te concibo,
te hago existir
y te extraño al amar.

8.10.06

 

Nada es como lo recuerdo




Todas las cosas son mejores en mi memoria. Si al menos no llegara el momento en que inevitablemente la realidad se planta frente a mi, podría continuar con los recuerdos y no comenzar con las comparaciones.

Al comparar, la realidad sale perdiendo.

6.10.06

 

No estás

En la incolora soledad de pensamiento
mi mente bulliciosa vaga,
no encontrando ni paz ni consuelo
a la inquietud ligera que la abriga.

Tocando con mis ojos la incesante brisa
del otoño que inasible avanza,
mi boca huérfana de letras
dibuja un suspiro en las aguas.

Mis manos dulcemente entumecidas
vuelan de estrella en estrella
en esta noche mansa.
Mi corazón galopante dentro de su caja
murmura pidiendo tu llegada.

Y mis pies, mis oidos y pestañas
formando parte de tu ausencia
claman por saber de tu existencia
que sorpresivamente ya extrañan...

2.10.06

 

Confesión

Batman, lo lamento... has de compartir el primer lugar. Ya no eres mi único amor. Ahora Luis Wu te acompaña.

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