3.1.08

 

Te

De alguna extraña manera encuentro el hecho de preparle a mi pareja (o que él me prepare) una taza de te, lleno de inusitada ternura.

Preparar café en la mañana puede tornarse un ritual y sobre todo cubre una necesidad (el estímulo de la cafeína). Mas el escuchar "¿quieres un te?" en la quietud de la noche, o un día festivo mientras se está envuelto en cobijas, inevitablemente me hace sonreir. Y al tomar el primer sorbo se caldea no sólo la garganta, sino tambien mi agradecido y cursi corazoncito.

:)

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