23.2.06

 

Suceso

Necesidad biológica. Me levanté y dejé mi computadora.

"Le pongo el lock screen? No, sólo voy al baño"

Caminé sorteando las islas de máquinas y arrastrando los pies por la alfombra.

- Hola C. Cómo estás?
- Bién, A. je je je. A qué hora te vas?
- Salgo a las 6
- Ah, mira.. tempranito
- Sí, oye, espérame.. voy al baño
- Ah, de acuerdo

Unos pasos más y me interceptan de nuevo.

- Oye A., podrías instalarle el servidor de web a la máquina que acaban de traer?
- Sí, pero ahorita voy
- Vas al baño?
- Sí
- A ver si ya se desocupó
- Espero...

¡Qué largo camino! lo que son unos cuantos pasos se han convertido en minutos eternos.

- Hola F. está ocupado el baño?
- Creo que no, A.
- Gracias.

Elimino la distancia que separa la cocineta del baño y volteando a las escaleras veo que I. acaba de llegar; con la mano izquierda lo saludo ycon la derecha tomo el pomo de la puerta, adivinando dónde está, y lo giro mientras pienso "de verdad que el único lugar con privacidad aquí es éste". Doy un paso al tiempo que empujo la puerta y en ese preciso momento una serie de señales me alertan de algo que ya es imposible evitar: la luz prendida, el estractor funcionando...

Una falda negra en el piso y sobre ella unas medias, una blusa azul celeste colgada de la pared, un par de zapatos altos -negros también- junto a la entrada y un delicado sostén a juego con unas pantaletas de un tierno color que no alcanzo a definir, colgando del lavabo.

Parpadeo tratando de comprender semejante inventario y levanto la vista del piso. Ante mi, de pie y reflejada por el espejo que se encuentra a mi derecha descubro a una de las mujeres más hermosas que he visto en mi vida: piel blanca y delicada, cabello oscuro, rizado, largo. Unos ojos enormes con un brillo fantástico, un cuerpo de ensueño y unos labios carnosos; sus mejillas cubiertas de rubor -no sé si pudoroso o de otro tipo- y con una mano tomándose un seno a la vez que resguarda la otra entre sus piernas.

Su pecho se elevaba con un ritmo constante -agitado- y me miraba con pena e incertidumbre mezcladas. Caí en la cuenta de que mi corazón palpitaba como loco y de que "cierta" parte de mi respondía a semejante visión. Completamente desconcertado, miré la chapa, luego a ella, y de nuevo a la chapa para después volver a mirar aquel cuadro buscando una explicación.

- Disculpe, el seguro no estaba bien puesto - fue todo lo que mi enronquecida voz pudo expresar, y girando el pasador retrocedí jalando la puerta.

Nerviosamente deshice mis pasos hasta llegar a mi lugar, y dejándome caer sobre la silla moví el ratón con la mano para desactivar el protector de pantalla. Miré el cuadro de cristal de 21 pulgadas y respiré profundamente. Cerré los ojos y después de otras 2 respiraciones, los abrí. Traté de concentrarme y continuar, lo que fui logrando poco a poco.

Unos minutos más tarde escuché unos pasos que subían las escaleras de la entrada y volteando hacia ahí sólo alcancé a ver una chica con falda negra y blusa azul celeste alejándose mientras la puerta automática se cerraba tras ella.

20.2.06

 

¿Qué es?

"Las gentes tienen estrellas que no son las mismas. Para los unos, que viajan, las estrellas son guías. Para otros no son más que lucecitas. Para otros, que son sabios, constituyen problemas. Para mi hombre de negocios eran oro. Pero todas esas estrellas callan. Tú tendrás estrellas como nadie ha visto ninguna... "

El Principito

Antoine de Saint-Exupery

















Tengo en la mano una estrella:
palpitante compañera de juegos;
a cada latido fulgura
y se mece entre mis dedos.


Tengo en mi mano una estrella:
risueño planeta pequeño;
melancolía llena de vida,
vida repleta de sueños.


Tengo en esta mano una estrella:
pozo con polea y soga en melodía.
Su belleza nace de una rosa
invisible y única, quizá tardía.


Mi mano. Piel. Una estrella:
libro escrito con letras azules.
Amor, decisión, incertidumbre
capítulos completos se funden.


Una estrella en la mano mía:
agua para el corazón, como un regalo.
Anhelos caros, hace tiempo esperados
que se cumplen ahora, con tu pecho
bajo mi mano.

10.2.06

 

Leyenda

Los ojos sabios del anciano estaban dirigidos al rostro fresco de la joven, y su boca con arrugas se movía diciendo:

"Fueron dos pequeños dioses de barro. Uno tomó un poco de su costado izquierdo y otro poco de su pie, lo comprimió hasta que quedó como uno de sus puños y diciendo 'corazón' lo dejó en el pecho de la otra.

La otra tomó barro de sus manos y otro poco de su sexo, lo diluyó con saliva y lo depositó en la cabeza del uno diciendo 'idea'"

El viejo se levantó con el garbo que dan los años y mientras daba unos pasos su voz tembló como sus piernas:

"De ahí nació el hombre que piensa y la mujer que siente"

Ella se acercó, le dió un beso en la mejilla y tomando su mano se dirigió a él:

"Aun así te quiero igual. La señorita Sentimiento agradece la historia al Señor Pensamiento. Me voy, pero regreso temprano a preparar la cena"

Al dar la vuelta, su vestido de flores amarillas emitió una ligera brisa, y con un alegre portazo, el viejo se quedó solo.

1.2.06

 

¿?


This page is powered by Blogger. Isn't yours?