31.3.06
Suceso II
Era jueves. Día de visita a la nutrióloga. Esa nutrióloga que es a la vez su médico general. Esa nutrióloga que es a la vez su médico general, y que ocupa el lugar número 1 en su lista de fantasías lésbicas.
Vale, era jueves. Día de ir a encararse con la báscula. Pero como la consulta cuesta igual, aún cuando se toquen diversos temas, se podía preguntar por la fibrosis en los senos, que últimamente se había incrementado. Hum. Era jueves, pero no estaba tan segura de querer que la doctora hiciera revisiones mas allá de medir la cintura.
El sentido práctico prevalece y estando en el consultorio arriba de la báscula, ella le comenta, como alguien que se acuerda de repente, que la fibrosis está aumentando y que está un poco preocupada. La doctora le dice que la revisará y camina hacia donde se encuentra la camilla. Ella la sigue y se sienta. La doctora le pide que se quite la blusa y el brassiere. Ella se saca la blusa por la cabeza y piensa "Oh, por Dios... me da pena". Cuando vuelve a pensar, ella está acostada en la camilla, desnuda de la cintura para arriba, con la doctora de pie a un lado y revisando su seno derecho. Como pasa siempre que está nerviosa, comienza a hablar y hablar y hablar de cuanta cosa se le ocurre. Y de repente la doctora está en el seno izquierdo. Cuando le pide que se siente y ponga las manos en la nuca, ella lo hace sin dejar de hablar. El asunto es que el hablar no desconecta los miles de fibras sensibles que hay en la piel. Y la doctora sigue revisando.
Cuando termina, le dice que se puede vestir. Ella se pone el bra y la blusa, y entonces la doctora se acerca para tomarle la presión, como hace cada semana. Después de eso, caminan al escritorio y la doctora le pregunta: "¿a qué hora te levantaste?". Ella contesta "bla bla bla". La doctora pregunta "¿a qué hora comiste?". Ella contesta "bla bla bla". La doctora dice: "andas un poco alta de la presión. Trata de bajar el ritmo un poco". Y ella contesta "bla bla bla".
¿Cómo esperaba la doctora, que la presión arterial de ella estuviera como siempre, si le pide que se desvista y empieza a tocarla?
Vale, era jueves. Día de ir a encararse con la báscula. Pero como la consulta cuesta igual, aún cuando se toquen diversos temas, se podía preguntar por la fibrosis en los senos, que últimamente se había incrementado. Hum. Era jueves, pero no estaba tan segura de querer que la doctora hiciera revisiones mas allá de medir la cintura.
El sentido práctico prevalece y estando en el consultorio arriba de la báscula, ella le comenta, como alguien que se acuerda de repente, que la fibrosis está aumentando y que está un poco preocupada. La doctora le dice que la revisará y camina hacia donde se encuentra la camilla. Ella la sigue y se sienta. La doctora le pide que se quite la blusa y el brassiere. Ella se saca la blusa por la cabeza y piensa "Oh, por Dios... me da pena". Cuando vuelve a pensar, ella está acostada en la camilla, desnuda de la cintura para arriba, con la doctora de pie a un lado y revisando su seno derecho. Como pasa siempre que está nerviosa, comienza a hablar y hablar y hablar de cuanta cosa se le ocurre. Y de repente la doctora está en el seno izquierdo. Cuando le pide que se siente y ponga las manos en la nuca, ella lo hace sin dejar de hablar. El asunto es que el hablar no desconecta los miles de fibras sensibles que hay en la piel. Y la doctora sigue revisando.
Cuando termina, le dice que se puede vestir. Ella se pone el bra y la blusa, y entonces la doctora se acerca para tomarle la presión, como hace cada semana. Después de eso, caminan al escritorio y la doctora le pregunta: "¿a qué hora te levantaste?". Ella contesta "bla bla bla". La doctora pregunta "¿a qué hora comiste?". Ella contesta "bla bla bla". La doctora dice: "andas un poco alta de la presión. Trata de bajar el ritmo un poco". Y ella contesta "bla bla bla".
¿Cómo esperaba la doctora, que la presión arterial de ella estuviera como siempre, si le pide que se desvista y empieza a tocarla?
1.3.06
Manos dulces, perfectas.
No estás aquí, pero estás. Tu olor en la punta de mi nariz. Tus manos en mi piel. Tu sexo junto al mío. Pienso en el tiempo que llevamos juntos y me parece increíble que no te hayan descubierto. Giro un poco la cadera y tu mano está ahora en mi vientre.
2 días y contando. Caray, toda una eternidad desnudos. Solos. "Quiero ser tuyo" me dijiste. Amor mío, lo eres. Acaricio tu cabello. Tus ojos. Sabes que son hermosos tus ojos? aún así, sin mirar (o estás mirando al infinito?).
Hace frío. El invierno nunca ha sido de mis estaciones preferidas. Tu mano está helada. Jalo la cobija que está a nuestros pies; hasta el cuello. Mi mano cálida recorre la tuya. Digo "te amo" antes de que mis labios toquen tu mejilla. "Cariño, no podremos estar mucho más tiempo así. Tarde o temprano sabrán que estás aquí, y te llevarán. Qué vamos a hacer?"
Miro de nuevo tus ojos y tu respuesta no llega. Creo que lo único que no soporto es el silencio. Tu silencio frío. De muerte.
2 días y contando. Caray, toda una eternidad desnudos. Solos. "Quiero ser tuyo" me dijiste. Amor mío, lo eres. Acaricio tu cabello. Tus ojos. Sabes que son hermosos tus ojos? aún así, sin mirar (o estás mirando al infinito?).
Hace frío. El invierno nunca ha sido de mis estaciones preferidas. Tu mano está helada. Jalo la cobija que está a nuestros pies; hasta el cuello. Mi mano cálida recorre la tuya. Digo "te amo" antes de que mis labios toquen tu mejilla. "Cariño, no podremos estar mucho más tiempo así. Tarde o temprano sabrán que estás aquí, y te llevarán. Qué vamos a hacer?"
Miro de nuevo tus ojos y tu respuesta no llega. Creo que lo único que no soporto es el silencio. Tu silencio frío. De muerte.