3.4.05

 

Contaminada por el sueño americano

Describí ya el inicio del viaje en el post anterior. Ahora va lo interesante.

Cuando iba camino a la casa de HG, veía que el rumbo por el que vive es muy bonito: típico suburbio americano que se ve en las pelis (me recordó al vecindario donde vivía Kevin Arnold -Los años maravillosos-). Y cuando ví su casa... casi me voy para atrás. Una casa hermosa, grande, con un patio trasero en el que cabe 1.5 veces la casa que acabo de adquirir (y de la que estoy tan orgullosa, que además nos está costando uno y la mitad del otro pagar).

Entonces, después de la paseada que me dieron y de la cena opípara que disfruté, cuando me encontraba en el hotel me puse a pensar que el estilo de vida que estoy buscando difícilmente lo voy a conseguir en México (aquí cabe referir al post pasado titulado "necesidades reales"). La esposa de HG no trabaja, así que con un sueldo vive toda su familia, además de pagar semejante casota y tener dos autos. Sin hablar ya de lo civilizados que resultaron por aquellos rumbos para manejar, y de que las calles se ven limpias.

¡Oh, espanto! mi perdición ha llegado. Desde ese día mi mente no tiene sosiego pensando en la posiblidad de buscar "otros horizontes". Aunque el intentarlo traiga una montaña de tareas a realizar antes de comenzar a mover hilos por aquí y por allá. El punto aquí es: ¿hasta que punto estaré dispuesta? ¿Me decidiré a llevar a cabo todos mis puntos pendientes para tirar el anzuelo y ver qué pica?

Yo pensé que la ilusión de "barrer dólares" sólo atacaba a las personas de un nivel económico más bajo. Yo pensé que estaba bien sentada en mi realidad y que cosas de ese tipo no me afectaban. Qué ingenua. Ya veo que no.

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