19.7.06

 

Café con leche

O, "Lacteos que reconfortan el corazón".

Si en algún momento de su corta existencia siente usted que necesita un consuelo, o que es atacado por una "zozobra del corazón" (término tomado del vocabulario de Luis Wu), no dude en recurrir a los productos lácteos. Por ejemplo, el café con leche.

Tome una vasija (de metal, preferentemente. El plástico no funciona muy bien tratándose de calentar cosas al fuego directo) y vierta una porción de leche. El tamaño de la porción se definirá con base en las dimensiones de la taza que se quiera utilizar. Una vez se encuentre la leche en la vasija, ponga ésta al fuego y espere a que hierva. Cuando digo "espere" no me refiero a que se quede parado junto al lugar donde la vasija se calienta, sino a que deje que el tiempo transcurra para que el evento suceda. Inevitablemente, pasará. Sólo hay que tener cuidado, porque cuando la leche hierve, tiende a exacerbarse y su sentimiento de querer libertad es tan fuerte, que acaba desbordando el contenedor. Por eso es conveniente echar una ojeada de vez en cuando, tratando de evitar que el blanco líquido termine desparramado en una superficie diferente a la taza que se usará.

Cuando la leche obtenga la temperatura adecuada, tome la vasija -cuidado, que el metal caliente quema la piel!- y vierta el producto obtenido de las ubres de la vaca en la taza. Tome el frasco de café y añada una o dos cucharadas a la leche. Endulce al gusto y ... voila! Tiene usted ante sí un elixir reparador de corazones maltrechos.

Opciones al café con leche: arroz con leche (dos veces dulce, dos veces bueno), leche con licor de café, chocolate con leche, avena con leche, atole.

Cheers!

Comments:
oi! muito bom tu texto. sou brasileira e não falo muito bem espanhol, mas posso entender quas tudo. vi teu blog por acaso, muito legal mesmo!
 
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