18.7.06
I'm bad
Cuando me despierto, una incertidumbre sobre mi estado de animo no es extraña. Hay días en que me despierto de buenas, otros en que definitivamente estoy de malas, y no faltan aquellos en que la tristeza me oprime en cuanto abro los ojos. Sin embargo, hay algunos días en los que mi ánimo carece de color al levantarme, y va tiñéndose conforme transcurren los minutos.
Hoy, precisamente, amaneció incoloro, pero con tendencias a pintarse de azul, completa y definitivamente azul. Otra vez opacada por la tristeza avasallante, por el desánimo y la lágrima fácil. Llevé a cabo mi rutina matutina, y cuando me metí a bañar me dije "Nej! por qué otra vez triste? el mundo me mueve a su capricho y no me parece justo ni gratificante..." y el pálido azul comenzó a transmutar en un rojo oscuro...
Salí de bañarme, me preparé para darle la cara al mundo y tomé la cajetilla de cigarros que estaba en el arco que da la cocina. Poner en marcha el auto, salir a la calle, encender el cigarrillo y dejar que la primer bocanada de humo entre hasta mis pulmones... acciones ejecutadas una tras otra, mientras la transformación se lleva a cabo. Música de Depeche Mode hasta el tope de volumen, ventanillas abiertas, el aire entrando por todos lados, el humo dispersándose primero dentro del auto y saliendo después. Primero los pies, luego las piernas, seguidas por el torso, los brazos, el cuello, la cabeza, y todo lo que está dentro de mi también. La tristeza es desplazada por una media sonrisa y el entrecerrar de mis ojos. El mundo se ve diferente ahora. El mundo no puede conmigo ni con lo que quiero lograr. Mi mirar con recelo lo que pasa por delante evita que la sensibilidad sea herida. Ahora, justo ahora recuerdo por qué dejé dominar a los engranes sobre el sentimiento: es difícil herir a lo mecanizado. Existen más posibilidades de sobrevivir su tú disparas primero.
Dejaremos dormir a lo bello por otra temporada. Llegó su tiempo de hibernar... otra vez.
Hoy, precisamente, amaneció incoloro, pero con tendencias a pintarse de azul, completa y definitivamente azul. Otra vez opacada por la tristeza avasallante, por el desánimo y la lágrima fácil. Llevé a cabo mi rutina matutina, y cuando me metí a bañar me dije "Nej! por qué otra vez triste? el mundo me mueve a su capricho y no me parece justo ni gratificante..." y el pálido azul comenzó a transmutar en un rojo oscuro...
Salí de bañarme, me preparé para darle la cara al mundo y tomé la cajetilla de cigarros que estaba en el arco que da la cocina. Poner en marcha el auto, salir a la calle, encender el cigarrillo y dejar que la primer bocanada de humo entre hasta mis pulmones... acciones ejecutadas una tras otra, mientras la transformación se lleva a cabo. Música de Depeche Mode hasta el tope de volumen, ventanillas abiertas, el aire entrando por todos lados, el humo dispersándose primero dentro del auto y saliendo después. Primero los pies, luego las piernas, seguidas por el torso, los brazos, el cuello, la cabeza, y todo lo que está dentro de mi también. La tristeza es desplazada por una media sonrisa y el entrecerrar de mis ojos. El mundo se ve diferente ahora. El mundo no puede conmigo ni con lo que quiero lograr. Mi mirar con recelo lo que pasa por delante evita que la sensibilidad sea herida. Ahora, justo ahora recuerdo por qué dejé dominar a los engranes sobre el sentimiento: es difícil herir a lo mecanizado. Existen más posibilidades de sobrevivir su tú disparas primero.
Dejaremos dormir a lo bello por otra temporada. Llegó su tiempo de hibernar... otra vez.