12.11.06

 

Sábado

Me gustan los sábados. Son como días de fiesta disfrazados de comunes.

Un sábado que amanece nublado es un doble regalo. Es para levantarse temprano y salir a caminar por la ciudad, cuando todavía no despierta del todo y se quita las lagañas de los ojos en un gesto soñoliento. Así que eso hice. Salí a la calle y disfrute de una larga caminata, con un poco de frío y el ánimo tranquilo. Música, zapatos cómodos y balancear de brazos: uno, dos, uno, dos, uno, dos… caminar sin tener que llegar, caminar sin que alguien me presione porque está esperando a que aparezca. Me detengo de vez en cuando y veo a las personas dentro de los autos, con el tiempo encima y cara de preocupación.

Mientras camino y canto, pienso que la tranquilidad mental es de lo más placentero. De alguna forma, este concepto nuevo de felicidad se refleja, sale de mi. No sé cómo funciona, pero camino recoletando sonrisas. Me cruzó con otros transeúntes, gente que no conozco y que no volveré a ver. Y al mirarlos a los ojos, sonríen. Basta conque mis ojos se posen en los suyos, e inevitablemente una sonrisa acude a sus labios. Hago la prueba varias veces: si paso de largo, no hay nada. Si miro directo a los ojos, me dan un regalo. Y se siente bien. Me siento bien de darme cuenta de que no estamos perdidos y que podría recuperarse algo del espíritu humano. Que quizá solo es cuestión de quitarnos de encima el miedo y las cadenas que nosotros mismos nos forjamos. Que todo puede ser menos complicado de lo que nos hemos empeñado para que así sea.

Me he propuesto redescubrir el placer de lo simple.

Hace cuanto que no caminas por la ciudad, un sábado por la mañana, solo por hacerlo?

Comments:
Caminar, ver, sonreir... no se porque nos complicamos tanto la vida.
Que rica caminata no?
 
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